No sólo los caballos necesitan que les susurren; las gallinas también tienen derecho
Todo limpio, como una aura recién nacida,
como un principio.
Sombras verdes todo,
como una recién inventada espuma,
con leves salpicaduras de faziros.
Vida,
polvos de vida se esparcen por todos sus extremos,
con colores de sonrisas,
con movimientos del ángel sonoro.
Todo lo que hemos sido, seremos o somos…
tirra y agua, brisa y viento, orilla y cielo…
todo limpio aquí dentro.
De pronto me llamas y empapado de ternura
R
E
S
A
L
O por tu rostro
Reposo
Una tristeza del tamaño de un pájaro.
Un aro limpio, una oquedad, un siglo.
Este pasar despacio sin sonido,
esperando el gemido de lo oscuro.
Oh tú, mármol de carne soberana.
Resplandor que traspasas los encantos,
partiendo en dos la piedra derribada.
Oh sangre, oh sangre, oh ese reloj que pulsa
los cardos cuando crecen, cuando arañan
las gargantas partidas por el beso.
Oh esa luz sin espinas que acaricia
la postrer ignorancia que es la muerte.
(Vicente Aleixandre)
Aunque parezca lo contrario, lamentablemente, no es esta imagen de los tiempos de revelador, fijador y baño de paro; es de la época digital, de la Alta Definición, de la Tres Dimensiones, la de los millones de megapíxeles… Pero siempre será la imagen, sea cual sea su tecnología, la de la realidad cotidiana que nos rodea.
[Audio=http://www.fileden.com/files/2009/5/13/2441147/Los%20Jaivas%20_%20Sube%20a%20nacer%20conmigo%20hermano.mp3]